jueves, 11 de julio de 2013

EL BAMBÚ Y EL ROBLE


EL BAMBÚ Y EL ROBLE

Cierto día cuando estaba en el bosque, vi que un joven de 16 años aproximadamente, golpeaba un árbol.

Fui donde él estaba, me senté y sólo miré.

Cuando vi que cesó de golpear aquel árbol, sólo le dije: ¡Muy duro! ¿eh? tienes problemas, y los resuelves golpeando un árbol.

- Sí, así soy, duro y fuerte.

-Prefieres golpear un árbol, descargar toda tu energía en el, y abandonar tus problemas sin tratar de resolverlos... ¡que bien!

Así que, duro y fuerte. -Ven, te voy a decir algo.-

Lo llevé hasta donde estaba un roble; después lo llevé a donde estaba un bambú...

-Obsérvalos... el roble es grande, duro, y muy fuerte, igual que tú, y el bambú es muy delgado, y flexible.

En tiempos de tormenta, cuando los vientos soplan muy fuerte, el único que sobrevive a tal desastre natural es el bambú, ya que el roble es muy duro para soportar la tormenta.

El bambú, con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, se mueve y dobla en armonía, hacia donde los vientos se dirijan; y el roble, como es tan duro, está tan estático que en vez de doblarse se quiebra, trata de resistir, de imponerse ante la tormenta, hasta que tarde o temprano cede.

Pasada la tormenta, el único que queda de pie es el bambú, delgado y flexible, listo para soportar otra tormenta.

En tu vida, considera cada problema como una tormenta, y decide si te comportas como un bambú o como un roble.