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sábado, 6 de junio de 2015

LAS ALAS SON PAR VOLAR




Cuántas veces nos hemos quedado parados ante al intento de hacer algo nuevo, de intentar algo que en realidad estamos deseando pero, nos hemos quedado quietos pensando……¿qué pasará?, ¿y si nos equivocamos?….¿no será mejor no intentarlo ? Cuando el pajarillo se hizo grande, su padre le dijo. –Hijo mío, no todos nacen con alas, no es que tengas obligación a volar, pero seria muy penoso que te limitaras tan solo a caminar, teniendo esas alas que el buen Dios te ha dado….Pero yo no sé volar, contesto el hijo. Es verdad contestó el padre, y lo llevó hasta el mismo borde de la montaña—Ves?, este es el vacío. Cuando desees volar, párate aquí, tomas aire, y vas a saltar al abismo extendiendo tus alas. ¿y si me caigo?, contestó el pajarillo. Aunque te caigas, nada te pasará, sólo algunos magullones pero, te harán más fuerte para cuando lo vuelvas a intentar. Volvió a su pueblo y se lo comentó a todos sus amigos…..¿estás loco? le dijeron.. ¿quien necesita volar?…Sus mejores amigos pensaban lo contrario. ¿Y si fuera cierto? Decidió intentarlo y se subió a la copa de un árbol, y saltó…..Se hizo un gran chichón en la frente y por el camino se encontró con su padre…!Me mentiste! No puedo volar, ¡mira qué golpe me he dado! Hijo mío–dijo el padre— para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen, es lo mismo que como tirarse en paracaídas. Necesitas altura para saltar. Para volar, hay que empezar corriendo riesgos….Si no quieres, quizás lo mejor será resignarse y seguir caminando para siempre.

Jorge Bucay

jueves, 9 de octubre de 2014

¿ POR QUÉ NO HACERLO POR MI ?



La primera cosa que se nos ocurre hacer con alguien que queremos es cuidarlo, ocuparnos de él, escucharlo, procurarle las cosas que le gustan, ocuparnos de que disfrute de la vida y regalarle lo que más quiere en el mundo, llevarlo a los lugares que más le agradan, facilitarle las cosas que le dan trabajo, ofrecerle comodidad y comprensión.

Cuando el otro nos quiere, hace exactamente lo mismo.

Ahora, me pregunto: ¿Por qué no hacer estas cosas con nosotros mismos?

Sería bueno que yo me cuidara, que me escuchara a mi mismo, que me ocupara de darme algunos gustos, de hacerme las cosas más fáciles, de regalarme las cosas que me gustan, de buscar mi comodidad en los lugares donde estoy, de comprarme la ropa que quiero, de escucharme y comprenderme.

Tratarme como trato a los que más quiero.

Pero, claro, si mi manera de demostrar mi amor es quedarme a merced del otro, compartir las peores cosas juntos y ofrecerle mi vida en sacrificio, seguramente, mi manera de relacionarme conmigo será complicarme la vida desde que me levanto hasta que me acuesto.

El mundo actual golpea a nuestra puerta para avisarnos que este modelo que cargaba mi abuela (la vida es nacer, sufrir y morir) no sólo es mentira, sino que además está malintencionado (les hace el juego a algunos comerciantes de almas).

Jorge Bucay
"El camino del Encuentro"

lunes, 19 de agosto de 2013

ME CONCEDO





Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de
ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar
que otro determine dónde yo debería estar o cómo 
debería ser.

Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que
siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en
mi lugar.

Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que 
pienso y también el derecho de decirlo, si quiero,
o de callármelo, si es que así me conviene.

Me concedo a mí mismo el permiso de correr los
riesgos que yo decida correr, con la única
condición de aceptar pagar yo misma los precios de 
esos riesgos.

Me concedo a mí mismo el permiso de buscar lo que
yo creo que necesito del mundo, en lugar de esperar
que alguien más me dé el permiso para obtenerlo. 

Sabemos que sin ser auténticos nunca podremos
ser felices. Nos damos cuenta de que no ser
quienes somos nos ocasiona sufrimiento y 
consume nuestra energía creativa tratando de
sostener los roles prefijados. Nos quejamos 
de la falta de contacto afectivo sincero con 
nuestros seres queridos. Y en gran medida, 
somos nosotros mismos los que no nos animamos
a ser quienes verdaderamente somos...
La pregunta obvia persigue a los individuos
desde el comienzo de la civilización 
incluyendo a filósofos, psicólogos y sociólogos:
¿qué nos impide ser auténticos? 
La respuesta también es obvia: El miedo. 

Y más precisamente, todos los hábitos evitativos
y paralizantes que hemos adquirido como 
consecuencia del anclaje en algún miedo, propio
o ajeno.

El miedo es, entonces, causa y consecuencia 
de la conducta neurótica, y, hasta cierto punto,
también su definición. El miedo condiciona, 
limita, restringe, achica y distorsiona nuestras
vidas.
¿Seremos capaces de reírnos de nuestro peor
enemigo? MIEDO

"Tu mayor responsabilidad no está orientada
hacia el afuera sino hacia ti mismo, para
que alumbres tu vida con tu propia luz"

Jorge Bucay

ESTOS CINCO PERMISOS ESENCIALES 
CONDICIONAN NUESTRO "SER PERSONA".