miércoles, 1 de febrero de 2017

LA VIBRACIÓN DEL AMOR

 
La vibración del amor es la frecuencia más alta de la energía.
 
Cuando podemos vivir vibrando en la frecuencia del amor, podemos expresar las cualidades divinas de el gozo, la paz, la generosidad,  la compasión, el perdón, la tolerancia y la gratitud, las cuales nos llenan de poder y podemos vivir una vida de abundancia.

La vibración del amor nos eleva a un estado más alto de conciencia y nos libera de pensamientos, sentimiento negativos.

Los sentimientos y emociones negativas pierden su poder sobre nosotros.


Quedamos libre de toda emoción negativa y pensamiento limitado, comenzamos a irradiar,paz, armonía y confianza.


A la vez vamos a traer todo lo que nos hace bien.


Este estado del ser, nuestros pensamientos, palabras y acciones salen de nuestro corazón.

 
Proyectamos la alta frecuencia del amor y la luz, y ésta regresa a nosotros multiplicada.
La ley del Amor significa vivir en el plano de la vibración del amor.


Nosotros somo extensiones de Dios, por lo tanto al vibrar en la frecuencia del amor, somos Dios manifestándose a través de nosotros y vamos a atraer todo lo bueno a nuestras vidas.

Cuando vivimos en la vibración del amor, nuestra energía resuena en una alta frecuencia, y expresamos las cualidades divinas de la compasión, el perdón, la tolerancia, generosidad, gozo y paz, que nos inspiran, nos dan poder y mejoran la vida.


Vivir en la vibración del amor puede ser un concepto fácil de comprender pero podría ser nuestro más difícil reto.

 
Vivir en la vibración del amor significa mantener a nuestro al ego y la personalidad bajo control en lo que se refiere a nuestras relaciones con gente y circunstancias.

Nuestra alma es el sabio y el imparcial observador.
 
Experimenta la vida pero la vida no la consume.

Reconoce a la vida como el desarrollo de un Plan Divino.

Cuando vivimos en las vibraciones del amor, sabemos que todos los aspectos de la vida están conectados y que todos tenemos el potencial, ciertamente, la responsabilidad, de alcanzar plenitud.


Vivir en  plenitud, significa ser completo como individuo y estar en armonía y equilibrio en todos los niveles del ser: espiritual, mental y corporal.
 
Gozar de plenitud significa volver a juntar y a sanar nuestras piezas fragmentadas, las partes nuestras que se han desconectado del Espíritu.

Esa separación se debe frecuentemente a sentimientos de desmerecimiento y dolor del pasado.

 
Viviendo en la vibración del amor nos mantiene unidos al momento presente, conectados y siendo uno con nosotros mismos y con todo lo que es y existe.
Para lograr vivir en la vibración del amor es necesario que se produzca en nosotros la alquimia espiritual, el poder transmutar todo lo negativo en positivo.
 
Cada día nacemos nuevamente y tenemos la oportunidad de realizar esa alquimia espiritual y transitar por el sendero del despertar del amor.

En este estado del ser, nuestros pensamientos, palabras y acciones salen de nuestro corazón.

 
Proyectamos la alta frecuencia del amor y la luz, y ésta regresa a nosotros.
 
Estamos en el fluir de vida. Nuestro papel cambia de reactor a cocreador. Sentimos un infinito  poder que nos transforma y nos libera de todas las ataduras.
Sabes que vives en la vibración del amor porque puedes sentirlo.

 
Se siente como un estado de exaltamiento natural. Es una sensación de conexión, de plenitud, de luminosidad y expansión.

La meditación, los milagros naturales, el éxtasis emocional y lugares de belleza asombrosa pueden producirnos sensaciones similares de bendición.

Para continuar viviendo en la vibración del amor es necesaria una ejercitación diaria de cada día.

 
Diariamente, necesitamos construir en nuestro interior esa necesidad de estar conectados con Dios.
 
Nuestro objetivo es vivir en  positivo y dejar que la sabiduría del corazón se exprese.
 
Por medio de la oración, la meditación, el dar y el servicio a otros, nos llevan a vivir  paz.
 
Nuestro objetivo diario debe ser:

Buscar el bien en todo y en todos.


Traer la verdad a la adversidad.


Vivir con un espíritu de gratitud.


Crear un espacio sagrado de paz y belleza en cada acto de nuestra vida.

La ley de atracción no  es otro nombre que la ley del amor.

El amor es el elixir para el gozo y el antídoto para el dolor.

 
El amor enciende el fuego de nuestra pasión.
 
El amor nos lleva de nuestra limitación a nuestro potencial.
 
El amor trasciende el tiempo y el espacio.

El amor transmuta las diferencias y prejuicios.


El amor nos sana, nos libera, el amor es la vibración  del Espíritu, es la música que suena en el universo.

El propósito de nuestra existencia es aprender a vivir en la vibración del amor.


Cuando logramos vibrar en esta frecuencia, es ahí donde nos sentimos completos y en conexión directa con Dios. 


PROSPERIDAD UNIVERSAL