miércoles, 14 de octubre de 2015

ARRULLANDO NUESTRO MALESTAR



El cuentacuentos de tu cabeza que no para de hablar, dice cosas como: “Esto me gusta, eso no me gusta,” y “esto lo hice bien, esto lo hice mal.” Esta es tu mente dual basada en el miedo que intenta hacerte pensar que no eres lo suficientemente bueno, lo suficientemente listo, los suficientemente bello, o lo suficientemente delgado. Cada vez que creas que no eres lo suficientemente bueno o que no mereces ser amado, recuerda que eso es un faro que te conduce hasta tu amor propio.

Una amiga mía asistió recientemente al retiro de 5 días de Jeff Foster en Boulder, Colorado y me comentó que Jeff le dijo al grupo: “Cualquier cosa que esté surgiendo, no surge para ser corregida, sanada. Surge para ser acogida.“ ¿Pueden sentir lo nutritivo que es esto? A mí me gusta utilizar la palabra ‘arrullar,’ en lugar de 'acoger’ porque para mí suena aún más amorosa. Arrullar lo que está apareciendo en nuestra vida es suavizar, aligerar el cuerpo, darle su espacio y después, tocarlo con nuestro corazón. ¿Serías capaz de arrullar lo que menos te gusta de ti mismo en este momento? Si no sabes cómo hacerlo, simplemente di: "Vida, enséñame a arrullar cualquier cosa que me esté causando dolor (o cualquier cosa con la que te estés enfrentando en este momento) y muéstrame cómo incluirlo dentro de mi corazón.”

Si eres como la mayoría de las personas, tratarás de encontrar amor y aceptación fuera de ti mismo, especialmente a través de los miembros de tu familia inmediata. Quizás acabas de tener una conversación con tu madre, tu marido, tu hermana o hija y te sientes enojado o triste porque sientes que esa persona, que es muy importante para ti, no te entiende o no puede darte lo que necesitas. Es muy doloroso cuando constantemente tratamos de que la gente nos vea y oiga. ¿Por qué? Porque es un juego de lucha que nunca termina. Tú eres quien necesita arrullar al niño herido dentro de ti. Tú eres quien puede darte a ti mismo el amor y la atención que tan desesperadamente necesitas.

Te invito a que empieces a notar lo que surge en tu mente y en tu cuerpo cada vez que sientas que no estás recibiendo lo que necesitas emocionalmente de alguien. Pregúntate: “¿Podría darme a mí mismo lo que deseo que esa persona me dé?” Después, lleva tu mano hasta tu corazón y pídele a la Vida que te muestre cómo arrullar lo que tan desesperadamente necesita de tu amor.


- Mary O'Malley