domingo, 12 de abril de 2015

ANGEL HUMANO




Expandí tu vibración para ayudar a que otros vuelen.

Vamos, apúrate. Sacudí, con fuerza, tu tristeza. Desconecta te del dolor. Sentí... Sentí. Una poderosa fuerza nos envuelve y nos eleva. Contempla los destellos de luz. La vida danza, es una fiesta. Cuántos colores, cuánta magia, cuánto amor. Desplegá tus alas. Entrégate al viento de la consciencia. Volá bien alto, por encima de los miedos y la desesperanza. Reí. Disfruta. Goza. Recordá tu esencia y ayuda a que otros se levanten y vuelen. Sos un ángel humano.

Estas palabras llegan para conmover tu espíritu y reavivar la llama de tu pasión. Despertá. Viniste a propagar ánimo y confianza en los momentos de crisis. Por tus venas fluye la energía de una estirpe relumbran te. Tu destino está al servicio de un reino inmaculado, en donde no se oculta el Sol.

También me muevo dentro de los límites de la materia. Sé que hay terremotos, huracanes, tsunamis, inundaciones, atentados, muertes, muertes y más muertes, pero para, hace una pausa. Ele vate. Basta de lamentos. Mira con los ojos del alma. Recupera tu capacidad de conectar con la existencia. Equilibra tus vibraciones. La transición es bien caótica y alarmante, pero todo está dispuesto para que aprendamos las lecciones y trascendamos la inconsciencia.

Las alas te fueron dadas para que puedas contar con una fuerza adicional que te permita despegar de la confusión y el desconsuelo. Sirven para que no te arrastre la desorientación y el sufrimiento, y puedas asistir a quienes necesiten una cuota adicional de fe y optimismo. Sé que no podés verlas, pero eso no significa que no las tengas. Recordá: tus alas son internas. Se despliegan cuando abrís tu corazón, de par en par, hacia la luz.

Que esta sonrisa contagiosa, que ahora renace en tu rostro, te acompañe por siempre. Hemos recorrido un largo trecho para llegar hasta esta instancia, en donde prometimos ayudarnos a volar hacia otros cielos. Me emociona reencontrarte. Extrañaba el armónico sonido de tu cálido aleteo. No permitas, nunca más, que nada, ni nadie, trunque tu vuelo. Valoro tu misión, viniste para ayudar al proceso de evolución. Sos un ángel humano.

Por Julio Andrés Pagano